Identificarse    Foro    Buscar    FAQ

Índice general » Ophelia » teatro y aparte · críticas




 Página 1 de 1 [ 1 mensaje ] 




Valoración del espectáculo
Excelente 0%  0%  [ 0 ]
Muy buena 0%  0%  [ 0 ]
Buena 0%  0%  [ 0 ]
Regular 0%  0%  [ 0 ]
Mala 0%  0%  [ 0 ]
Muy mala 0%  0%  [ 0 ]
Votos totales : 0
 
Autor Mensaje
 Asunto: Trey McIntyre Project (an américa premiere)
 Nota Publicado: Lun May 30, 2011 10:28 pm 
Desconectado
megaforero
megaforero
Avatar de Usuario

Registrado: Sab Dic 16, 2006 10:53 am
Mensajes: 271
Ubicación: Dinamarca
Calaveras alegres in américa
La experiencia de vuestro corresponsal preferido por tierras gringas ha tenido, tiene y tendrá mucho que contar, pero hasta hace poco no habíamos tenido la oportunidad para ir a ver un espectáculo de danza made in USA. Aquí no se llaman espectáculos, pero sí ‘shows’, lo que hablando con exactitud es el término más adecuado. Me recuerda el espectáculo de DV8-Physical Theatre Just for show, y me pregunto si su creador no vino a buscar de este lado del lago la inspiración para dicha pieza (que, recuerdo, no es para nada mi preferida —aunque sí recuerde la magnífica bailarina/presentadora/yogi: Tanja Liedtke, que sólo por ella, ya el espectáculo valía la pena—).
Hemos tenido la oportunidad de ver un dance show made in USA, por la compañía Trey McIntyre Project. Es interesante que muchas compañías aquí se llamen proyectos, porque como no hay verdaderamente subvenciones estatales o nacionales, los creadores empiezan sus proyectos con algunos bailarines, sin ninguna seguridad de que el año que viene haya dinero para volver a montar un espectáculo… ¿un poco chungo, verdad? La mayoría de las compañías subsisten gracias a sponsors y donantes (si te gusta un@ bailarin@, l@ puedes sponsorizar, ¡esto me encanta!).
Esperemos que en Europa seamos más inteligentes que eso, y que no dejemos el arte solamente en las manos de los ricos (como en la Edad Media y Renacimiento, aunque los sponsors y las subvenciones privadas sigan teniendo un rol importante en el mantenimiento y supervivencia de los artistas, incluso en Europa, pues normalmente las ayudas y subvenciones oficiales sólo llegan cuando hay un reconocimiento —no sé sabe de quien—).
By the way: Spicy Tutuboy (¡yo! —y perdonadme el americanismo: aquí todos se venden y automarketizan) ¡está buscando sponsors! So feel free to send a cheque or something! ;-)
Bueno, volviendo al Trey McIntyre Project, ofrecieron una velada con tres coreografías:
Ma Maison de 2008, In Dreams y The Sweeter End, ambas de este año.
A mí me sorprendió que en el programa lo único que dijeran de las coreografías, además de las fichas artísticas, fuera que habían sido comissioned por esta o aquella institución, y hablaban de las músicas utilizadas en las mismas. Ni una única palabra sobre los temas abordados en las dichas coreografías, ni una frase inspiradora, ¡nada! Quizás piensen que su danza es suficiente para comunicárnoslo (?) o crean que eso no le interesa al publico…. Quizás al público americano, a quien tal cosa no pareció molestar…
Ma Maison reunía aspectos estéticos interesantes, con una imagen que bebía de fuentes de inspiración como los Carnavales de New Orleans, la iconografía Mexicana o las películas de animación tétrica de Tim Burton, como The Nightmare before Christmas o Corpse Bride: todos los bailarines, vestidos con diferentes atuendos, llevaban una máscara de calavera (creación de Michael Curry) que cubría su propia cabeza. Y así bailaban toda la coreografía, que por esas mascaras y la buena utilización de las mismas, resultaba bastante expresiva. Todo esto con la música de Preservation Hall Jazz Band y Sister Gertrude Morgan. Muy New Orleans.
In Dreams, la segunda pieza, era un quinteto compuesto por tres chicas en puntas y dos chicos, bailando canciones de Roy Orbison, en un estilo muy Rock&Roll (trajes incluidos: podían haber salido de Grease o alguna otra película sobre la época). El hecho de que las chicas tuviesen zapatillas de puntas pasaba bastante desapercibido, quitando el «cloc-cloc» típico de la zapatilla en el suelo, sobre todo cuando no estaban sobre las puntas… ya que podían haber estado en tacones o descalzas que aparentemente no cambiaría en nada la coreografía, me parece un poco sorprendente que se utilice algo en escena sin demostrar ningún interés por explorarlo teatralmente. Sobre todo después de haber tenido el placer de haber asistido en el Kennedy Center a la Ópera Iphigénie en Tauride de Gluck, starring Patricia Racette y Placido Domingo, y con una interesante coreografía de Diniz Sanchez, donde los 5 bailarines en escena: dos chicas y dos chicos —¡todos bailando en puntas!— y el propio coreógrafo bailando con zancos metálicos, desarrollan un vocabulario extremadamente contemporáneo utilizando las puntas de forma novedosa y pertinente.
Last and least: The Sweeter End es un pot-pourri también con música de Preservation Hall Jazz Band, que es música de muy buena calidad, pero que hace con que el espectáculo termine por ser un poco monocorde, además porque la coreografía no logra crear una variedad, aunque se apoye en una abundancia de trajes, una buena iluminación y el excelente nivel de los bailarines. Esta pieza que parecía más mundana, con sus trajes casi de calle —a pesar de que siempre, SIEMPRE, los bailarines bailasen con zapatillas de ballet, o parecido :(— acabó por ser más banal al no aportar nada a lo ya dicho en las anteriores piezas.
La compañía presentó diez bailarines, ¡todos muy buenos! La sensación que tuvimos es que les podías pedir lo que quisieras que ellos te lo podían bailar. Me imagino que esto tendrá que ver con las dificultades que tienen los bailarines en los Estados Unidos para sobrevivir de su Arte, que les exige una versatilidad enorme (también creciente en Europa): la mayoría de los artistas (no solo los bailarines) han de tener un day job, pues es casi imposible asegurarse de que tendrán con qué pagar las cuentas al final del mes… esto pasa igual (o casi) en Europa, con la excepción de que parece ser bastante más usual y aceptable en USA, y los bailarines tienen licencias profesionales de sus trabajos «gana-pan» para poder trabajar en lo artístico, además de que las compañías (incluso una casa de Ópera como la Washington National Opera) no les exigen faltar innecesariamente a sus trabajos, proponiéndoles contratos en horario fuera de trabajo.
Los bailarines eran realmente extraordinarios y lograban mantener el nivel energético y de performance a lo más alto, todo el tiempo, como parecía obligar la coreografía. Lo que al final resultaba bastante aburrido y cansino era, pues, un movimiento coral incesante, como si el coreógrafo tuviera miedo que su público se aburriera, logrando con ello ese mismo efecto… aunque claro, el virtuosismo de los bailarines obligaba a una euforia final de aplausos, como si estuviéramos asistiendo al TV-show So You think You Can Dance!
¡Muy americano todo!
Las piezas eran todas muy corales, con un infinito «blablablá» coreográfico (nunca la palabra francesa ‘bavardage’ estaría tan bien empleada) —incluso durante los solos, dúos, etc., tenía que haber apariciones de los otros bailarines, en movimientos que no aportaban nada…— El vocabulario basado en un lenguaje neo-clásico déjà très vue, podría ser catalogado de americano, porque enseñaba una estética muy melting pot… que al final cuanto más se mezcla en el pote, más todo tiene el mismo sabor.
¡Alguien les debería explicar a estos gringos que no hay que tener miedo del silencio!
Y como todo tenía esta energía constante, en los primeros 2 minutos de cada pieza ya entendías todo lo que había que ver, y podía la coreografía durar 15 minutos o 2 horas, que difícilmente verías algo que te sorprendiera (quitando el extremo virtuosismo de los bailarines)… como diría nuestro director «¡Les faltaba conflicto!», lo que es totalmente cierto: no había un momento realmente y profundamente dramático o poderoso por su entrañabilidad. Y cuándo algo parecía ir por ahí (los momentos casi sorprendentes) ya en el instante siguiente se volvía todo florido y Walt Disney like… qué pena.
No son espectáculos así los que harán el público pensar… pero quizás el público americano no quiera pensar y esté contento con sus TV-shows y cute dance shows, donde se aplaude mucho y se va para casa pensando cuál bailarín se podría sponsorizar, pero no pensando dos veces a lo que realmente se ha visto, y si había algún mensaje por detrás.
Lo que sí deben hacer es sponsorizar los bailarines, verdaderamente estupendos y que con su estamina llevan el show a buen puerto.
Destacamos las interpretaciones de Ilana Goldman en Ma Maison, bailarina que infelizmente casi no volvió a aparecer en el resto del show, Lauren Edson, que sobre todo en In Dreams, llenó el escenario con su luz y sonrisa, Jason Hartley, que nos cautivó con su savoir-faire, expresividad y madurez escénica en The Sweeter End, y Brett Perry, a quien yo llamaría «plastic man», pues era autentica plastilina escénica. Esto por citar algunos, porque el cast era bastante homogéneo, y todos extraordinarios bailarines. Bravi Tutti!
Ah, pero ellos sí tienen ya algunos sponsors… SPICY TUTUBOY aún no: así que… ;)
-----------
Spicy Tutuboy

_________________
OPHELIA, revista de teatro y otras artes


Arriba 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
 
 Página 1 de 1 [ 1 mensaje ] 




Índice general » Ophelia » teatro y aparte · críticas


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 3 invitados

 
 

 
No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  
cron
Mantenimiento Dátibus