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 Asunto: Años 90, nacimos para ser estrellas en Casa Encendida
 Nota Publicado: Mié Feb 25, 2009 12:24 am 
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¿Arte o verdad?
Reestreno de Años 90, nacimos para ser estrellas en La Casa Encendida en marzo de 2009


Desde un punto de vista teórico es casi fatalista escribir sobre un espectáculo en estos días de optimismo cultural. Hoy me atrevo a realizar esa actividad con la pieza que la compañía La Tristura ha estrenado el año pasado y que de nuevo presenta en Casa Encendida en Madrid, el próximo mes de marzo.
En su última temporada del 2008 la sala madrileña El Canto de la Cabra programó en dos ocasiones —mayo y septiembre— a la compañía La Tristura con su segundo espectáculo Años 90, nacimos para ser estrellas. Una apuesta que también hizo con el segundo espectáculo de la compañía La República, Fausto, en 1997. En las dos ocasiones significó una alternativa a la oficialidad profesional del arte escénico de esta ciudad, y en los dos casos es necesario hacer constar que el apoyo de la sala, constituyó un soporte estratégico para dos manifiestos escénicos.
Es seguro que La Tristura concibe el hecho teatral como una manera íntima de reivindicar la palabra y la austeridad, y con esas pretensiones, necesarias ante el mundo de la espectacularidad madrileña, nos relata la naturaleza del fracaso de una generación de personas —artistas y anónimos— que pensaron que el futuro existía con absoluta certeza en una idea inalcanzable de arte, y que reclamaban algunos con sueños de perfección.
En un momento de belleza serena del espectáculo Años 90... aparece el libro El malogrado de Thomas Bernhard como si fuera un personaje, como un objeto sublime que podría ser destruido. Parece que con esta acción La Tristura se afianza ante la idea de autoría dramatúrgica como un hecho activo, y por supuesto como un acto de disciplina para la actuación. Las voces de las ejecutantes del hecho escénico son también las palabras, ya que ante la posibilidad de construir un personaje o una acción sistemática, la compañía opta por poner en evidencia la construcción dramatúrgica enunciada con premeditada lealtad.... y al lado de la palabra cada secuencia es un acto poético.
Las dos intérpretes en escena, llevan en su cuerpo la voz de ellas mismas, y también la voz de los dos autores, y también la voz de dos hombres. Parece que no existe en el público la posibilidad de la selección de estas voces, o de la identificación sentimental con ellas, y si surge la identificación, es un proceso de reflexión poética similar a la artesanía del discurso escénico propuesto. En escena se construye el pensamiento de una generación —¿aquellos que hoy en el 2008 tienen la edad equivocada?— que juega al preciso rito de analizarse como seres verdaderos ante el proceso vital o ante el arte. A veces la pieza se erige en concierto testimonial como forma de conocimiento.
Sigue siendo curioso que en pleno siglo de acción social un colectivo artístico defienda el pensamiento como una opción de disfrute, incluso de ocio, incluso de belleza instantánea. Desde mi perspectiva de espectador impregnado por la utopía ingenua de los 90 en esta ciudad, creo importante recibir la propuesta de la compañía La Tristura como un acto de entrega a la polémica entre la representación y la verdad en el arte contemporáneo.
Por supuesto sería bueno decir que como la compañía La República con su Fausto, la compañía La Tristura con sus Años 90... lucha por hacer posible una enunciación escénica frágil, esforzada en re-inventar el concepto de pieza de cámara como un acto de reelaboración de procesos intelectuales, y así permitir el justo sonido... el justo sentido a veces implacable.
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Mario Castro

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 Asunto: Re: Años 90, nacimos para ser estrellas en Casa Encendida
 Nota Publicado: Jue Sep 03, 2009 7:24 pm 
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Ubicación: Dinamarca
No os perdáis la oportunidad de ver (de nuevo) esta obra del 10 al 20 de Septiembre en el Teatro Pradillo.

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