diálogo 12 (con nieves olcoz)

la quietud

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última comparecencia pública de fedón (acción que vertebra todas las 25 piezas)

(6/6/10, primera experiencia en el teatro de la Abadía)


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©monika rulhe

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La Quietud como estado preparatorio.

La Quietud dice: «me complazco con mi muerte».

La Quietud carece de cualquier movimiento exterior, todo lo interior está en el movimiento. Lo que se representa en este estado es el poder de recrear la muerte en vida sin muerte: amor. La palabra se une, salta al vacío.

La Quietud compone un estado que no tiene fin. Representa la permanencia, la eternidad espectadora. La actuación se rinde y da lugar a la presencia de todo tiempo y todo espacio para ser. Entregar la escena, abandonar la actuación como la conocemos para escuchar y recibir la versión original.

La Quietud es la inmovilidad generadora, la conciencia de tiempo sostenido, la conciencia de muerte, un ejercicio de lucidez diaria, el legado de nuestros padres, el sillón donde pasa sus últimos días mi padre.

Nieves Olcoz

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(para John Gielgud 1904-2000)

I residencia en la tierra
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.- No avances más hacia mi.

.- Entonces ¿que quieres?

.- Ponte debajo de esa techado, justo en el rincón. Deja que la lluvia te moje los pantalones. Muévete un poco hacia izquierda y derecha. No disimules. Haz.

.- Me duele mucho la espalda. Tengo ganas de vomitar. Se me cierran los ojos. Me ahogo.

.- Serénate. ¿Creías que estabas seguro? ¿Contesta?

.- No tengo fuerzas.

.- Inténtalo.

.- No puedo. No quiero.

.- Inténtalo.

.- No…

.- ¿Estás seguro?

.- ….

.- ¿Qué estás pensando? No tengas miedo. Deja que crezca la corteza. Será despacio. A trozos grandes para que no sea muy doloroso. ¡Que delicadeza!. No quieres dejar que la carne se cristalice y es bello el hecho. Te advierto que vas a tener que renunciar a tu sangre, a tus músculos, a tu piel, a tu sexo.
No seas testarudo. Abandona tus imágenes y verás que las mías son mucho más eficaces. Golpea tu corazón, golpea tu corazón, golpea tu corazón, golpea tu corazón, golpea tu corazón….

.- ¿Por qué lloras?

.- Nunca había imaginado que olería así. Huelo muy fuerte. Estoy muy asustado. Y no quiero volver atrás. No quiero tener nunca más mi manos. No quiero.

.- Te repito que no tengas miedo. Es imposible volver atrás. Las imágenes que tengo de ti ya sólo están en mis ojos. No olvides que ya estás muerto.

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II encarnación

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Dos mujeres.- (cantan)

.- No os vayáis. Por favor quedaos en la ventana.

Dos mujeres.- (cantan)

.- Todos los que quieran que se sienten.

Dos mujeres.-  (cantan)

.- ¿Que quieres decir?

Dos mujeres.- Tienes sangre en los tobillos.

.- No siento lo que describes. Tengo sueño.

Dos mujeres.- Tus intestinos han explotado. Tu cabeza se ensancha. Tragas saliva helada.

.- Que bello es mirarte los pies.

.-Dos mujeres.-  A las nueve te desgarrarás.


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III  el gallo de Asclepio

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Es muy claro para mi este momento de decidir salir de casa. Existe un instante entre la pasividad y la pasión que coincide con el abultamiento de las venas, quizá con la prolongación de la musculatura superior. Nunca quiero imponerme a mi, pero al final todo lo que consigo tiene que ver con una ideal de mi, con la idea de la conquista de un estado de bienestar activo, aterrador, convenientemente atractivo. Por favor mientras sea posible sigan delante de mi a esos metros de distancia. Por favor no toquen nada porque podrían desvirtuar el recorrido estipulado.

Deberían entender que es lo que me queda. Estoy dispuesto a describir mis últimos impulsos. Estoy al servicio de la consecución de los hechos. Estoy ante ustedes para que los certifiquen y no tengo miedo a anticiparme. Pídanme lo que necesiten. Tienen la oportunidad para manipular mi espíritu. Por favor no cometan el error de guardarse nada. No se censuren. En estos momentos estoy dispuesto a cantar un aria o pronunciar un manifiesto, mientras

Ante la muerte estoy perfecto. Ante ustedes estoy perfecto. Ya sé que no existe ninguna consideración en contra de mí. Ya sé que nunca quisieron acusarme de haberme querido comer a todos los hombres que adulteraron mi intimidad y a los que estuvieron en los momentos delicados.

He considerado todos los informes que se han hecho de mi. He leído cada uno. Y tengo la clara convicción de que es completamente justa esta agonía. No es por casualidad que de todas las actas del procedimiento que se han tomado en ninguna se dice que no eran verdaderos los conceptos que llevaba amando desde la infancia: mi mirada, esta tormentosa delgadez, la conciliación y la torpeza que siempre he cometido cuando estuve sólo por falta de voluntad.

Estoy tomando esta decisión ante ustedes para cerciorarme de que atienden. No considero que deba acabar lo que he empezado…

Ya sé que el olor es fuerte, llevo años que me levanto con mal sabor de boca. Hay algo que no supe hacer y se me quedó enquistado entre la piel y el músculo dejando residuos en la sangre y en la saliva. Durante muchos años no he podido besar a ninguno de los amantes que consiguieron entrar en mi casa. Había un momento en él que me convertía en un deshecho, y aceptaba que ellos me ensalivaran el vientre, incluso aceptaba su sudor. Por supuesto siempre fui penetrado o metido en un urna de cristal, así mi boca quedaba lejos. Y les miraba. Nunca conseguí tener un orgasmo útil para cada uno de ellos. No era ficción el placer, pero les aseguro que sentía dolor.

Tengo la certeza de que para tener un discurso propio debo ser manipulado por el discurso de los otros, de los que en algún momento manipularon mis paseos, mis encuentros. Invité a cada uno de mis acompañantes a que usara mi cuerpo y a algunos les hubiera dejado tocarme toda una noche.

Yo antes tenía el pelo largo y solía tocarlo unas veinte veces al día. Muchas veces soñé que después de una carcajada todo el pelo se iba a caer para detrás y que me quedaría así con esta desafiante ternura, invalidez, impudicia.

El sentido comienza en una ventana. Todas las mismas ventanas desde la que me veían bailar. Soy extremadamente locuaz si me miran desde arriba. Yo bailaba a la manera absurda y asquerosa.

Se colocó una paloma fea en la ventana. Por supuesto no pensé en ningún momento que eso tendría sentido. Aunque he adquirido el carácter de obviar las premoniciones, sigo atendiendo a los avisos. He vivido desde ese momento aletargado. Visitando lugares donde podía deslizarme. Donde podía ser tocado. Cada vez que un hombre tenía la suerte de escucharme yo perdía aún más el tiempo y la belleza. Después de cada conversación he pasado la mitad de mis noches esperando que una bandada de palomas macho recortaran mi perfil, me violaran y me dejaran erecto ante las hormigas de la ventana.

(El actor se despide de su cuerpo en un rincón de unos dos metros de largo por 70 de ancho iluminados)

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fedón