diálogo 9 (con domingo ortega)

fedón y el silencio

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14 registros audiovisuales de los mandatos/performances que realizó fedón en espacios reales en el periodo de un año

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Jesús Barranco me pidió que participara en un proyecto que llama Fedón. No sé si el proyecto es artístico. Me lo pidió hace mucho tiempo. Quizá haya creído en todo este tiempo que hacía caso omiso de, a Fedón. No. Sólo buscaba darle forma, pero no encontraba las palabras ni las acciones. Leí a Platón. A Yourcenar. Y nada. No había forma. Estaba sin palabras. Ayer me quedé mudo. Y me puse a ver Relámpago sobre el agua de Win Wenders. Gracias a mi experiencia silenciosa, he pensado que la manera de colaborar con, en Fedón es a través del silencio.

Jesús… te voy a regalar un año de silencio. Hasta el 10 de junio de 2010 no vas a oír mi voz. Ese va a ser mi performance. Te iré enviando por distintos medios de comunicación palabras que sean flechas o caricias o piedras o aire. Con ellas irás formando un estudio. Voy a morir en ti. Como la voz de Alberti.

(Silencio.)

Domingo Ortega

(a partir de hoy, 10/06/09, Platón)

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mandatos de Platón:

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1.º mandato

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Mañana martes 10 de junio de 2009, a las 00:00, fedón tendrá que recibir su cuadragésimo cumpleaños vestido de blanco y con alas de ángel de plumas blancas frente al reloj de la Puerta del Sol, comiendo las doce uvas de su nueva vida. La plaza está en obras. Se colocará en la confluencia con la calle Preciados. Allí irá alguien y le dará un mensaje. Y él llorará. Tendrá que llorar. Esa es la acción. Podrán ir todos aquellos que quieran a recoger imágenes o recuerdos.  

The rest is silence. «El resto es silencio», 

también traducible por «El descanso es silencio».

(A la hora fijada fedón se situó en el lugar convocado, realizó la acción y recibió este mensaje:

[audio:http://www.ophelia.es/fedon/wp-content/uploads/2010/hermes/mandato 1.mp3]

… después explicó  la acción a una señora que pasaba por la calle)

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2.º mandato    «recoger al desgaire»

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Recoje el sermón de un sacerdote en el Cerro de los Ángeles sin que se de cuenta nadie. Las alas guardadas en una bolsa  que ponga: «los ángeles no pueden hacerse visibles». Mi abuela besó los pies al cristo crucificado del interior del santuario. Aún sigo conmocionado con ese gesto. Me dio asco. Me atrajo profundamente. Eso debe ser la tragedia. Quizá debas confesarte. Los confesionarios de la basílica del cerro de los ángeles son únicos.

(25/07/09. Fedón con las alas envueltas en papel de tintorería, llegó al Cerro a las 12:00. En la explanada del  sonaba el  ángelus por altavoces. Entró en la iglesia y grabó el sermón:

[audio:http://www.ophelia.es/fedon/wp-content/uploads/2010/hermes/mandato 2.mp3]

Visitó los confesionarios y se sentó en una silla. Abandonó las alas. Miró al sur. No sintió asco. Sintió la injusta longitud de la piedra)

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3.º mandato   , «escarabajear el alma»

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Te espero en la fuente de Narciso, en la sección anglochina del Jardín del Príncipe, en Aranjuez, el día y a la hora que tú me digas. Debes ir con un cuadro de tu figura lo más grande que te sea posible hallar. Prefiero que vayas vestido igual que en la figura que cargues. Deberás llevar una cebolla atada a la cabeza. Ahí están depositados tus complejos. En la fuente de Narciso deberás echarte una siesta tocando con tu dedo índice la imagen de tu figura. Dejarás que los insectos se acerquen. Ojalá que se acerque un escarabajo. Ese es el momento central de la acción, ahí será donde escarabajees tu alma. Cuando despiertes, sentirás que renaces vegetalmente.  Que has vuelto a tu estado vegetal. Sacarás la cebolla atada en tu cabeza, la abrirás con la mano, capa a capa, y te comerás el corazón de la cebolla, olvidando para siempre tus complejos. Tu alma estará libre.
Allí, con las  capas de la cebolla junto a la fuente, dejarás tu imagen (quizá algún jardinero la recogerá al día siguiente), mientras que marchas. Si has tenido la suerte de que un escarabajo haya aparecido, interactuarás con él. Si no has tenido esa suerte (los escarabajos son bienes preciosos, en extinción,  y no se prodigan) mientras marchas del lugar de la acción, irás buscando a tu amigo escarabajo. Si lo encuentras, interactuarás con él. Si no, te irás con su ausencia grabada en el alma y construirás con su ausencia un poema en el primer tren en el que montes. Yo te observaré a lo lejos como Eco. Y no diré ni mu.

(13/08/o9. Poema escrito  en el tren de vuelta:

Descripción pormenorizada de las pérdidas a causa de la extinción de los escarabajos peloteros en la cuenca del Tajo

Las cejas agrupadas.
Las pecas en la espalda y en los pómulos.
Articulación exacta en todos los huesos.
Habilidad para mantener el semen de los caballos y de los hombres en la boca durante un día.
La mirada apolínea en un jardín de estilo Luis XIV.
La capacidad para la lectura en los transportes públicos.
Las narices peladas.
Los intestinos abatibles.
El pelo rubio después de dormir doce horas.
Imposibilidad para tatuarse la armadura de Leonor de Aquitania en los omóplatos.
Depresión del río Tajo a su paso por Aranjuez.
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4.º mandato , «vender lo que tienes»

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Harás un cena con once carnívoros (no hay doce porque no hay traidores entre ellos). Elegirás los alimentos de la cena después de una meditación. Habrá tantos kilos de comida como lo que pesas actualmente. Cocinarás después de tres días de ayuno la comida que te represente. Todos los carnívoros irán vestidos de lino blanco con un pañuelo del color que les represente. Tú sólo serás el que vaya vestido completamente de lino blanco. Disfrutaréis enormemente de la cena. Reiréis mucho. Cantaréis. Ellos entenderán que es una celebración de tu cuerpo, y tú entenderás que con ello te desprendes para los demás. Tras la cena, las sobras de la comida se las llevarán los comensales divididas en partes iguales. Te despedirás de ellos tomando sus brazos por sus antebrazos y besándoles en la boca. Aquí te quedarás absolutamente solo. Recogerás la casa en el tiempo que dura un Te Deum (el que elijas), que escucharás con el regocijo propio de la liberación. Y al acabar, rezarás con las oraciones que utilizabas cuando eras niño ante la primera fotografía tuya que aparece en el proyecto Fedón. Y podrás ya descansar.
Yo mientras tanto, ayunaré ese día, y estaré leyendo en voz alta desde el amanecer de ese día hasta el amanecer del día siguiente, las sagradas escrituras, en una edición que tu me entregarás. Todo aquel que quiera, podrá verlo y escucharlo en la web.

(6/09/09. A las 00:00 hubo 11 comensales (amén de Hermes Iscariote, vestido de negro). Después de cenar se sortea una libra de carne de solomillo de cerdo crudo jugando a la Yenga. Bailan.

Me rompo una costilla. Limpio la casa coincidiendo con el amanecer. Escuché seis veces el Te DeumQuattro pezzi sacri- de Verdi.

menú: cortezas de cerdo, jamón ibérico de cerdo, morcilla de cerdo con calabaza, lomo de cerdo, empanada de carne de cerdo, pinchos morunos de cerdo, pan de leña, vino de Ribera de Duero y helado)

5.º mandato     , «la vasta soledad»

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El jueves 10 de septiembre te levantarás temprano, y volverás a escuchar en soledad el Te Deum del último mandato. Recordarás la soledad con la que quedaste recogiendo las sobras de la cena.  Llamarás a tres amigos con los que no hayas hablado en, al menos, los últimos doce meses. Hablarás con ellos de 09:00 a 10:00. A las 10:00 de la mañana llegará un árcangel moreno a tu casa. Será la última persona con la que podrás hablar hasta las seis de la tarde. Le recibirás y sabrás que es él porque te dirá «Vengo a traerte un mensaje de soledad». Le conducirás al comedor, donde le servirás en una hermosa copa un licor especial para ángeles. Tú irás al balcón del comedor, el de la calle Zurita, el balcón de tu casa, donde habrás puesto una sillita. Te sentarás mirando al sur, con un cuaderno nuevo en tu regazo. El arcángel te dejará un mensaje, un mensaje de profunda soledad, de vasta soledad.  Se irá cuando quiera. Déjale que se vaya. Así son los ángeles. No le acompañes, y quédate como Simón, como Moisés, con tu soledad en lo alto de tu balcón. Y tras su marcha, debes escribir en el cuaderno nuevo los nombres de todas las personas que has conocido en tu vida. En la soledad del balcón, escribirás todos sus nombres, como si al escribirlos, fueran llenando tu casa. Tienes hasta las dos de la tarde para escribirlos allí sentado. Solo. Te olvidarás alguno. No te preocupes, tienes toda la vida para seguir escribiendo sus nombres, y lo de las nuevas personas que vayas conociendo. Ese cuaderno te acompañará siempre. Cuídalo el resto de tu vida. Sabrás que tienes la suerte por estar solo. Y tan acompañado.

(10/09/09. Me levanto a las ocho. Me lavo y me pongo la ropa de todos los mandatos. Llamo a dos hombres con los que no hablo desde hace más de un año y escuchan dos estrofas del aria del Tempo de Cavalieri. Llega el arcángel. Bebe un trago de absenta. El arcángel me da el mensaje de vasta soledad mientras estoy sentado en una sillita de playa en el balcón de la calle zurita:

[audio:http://www.ophelia.es/fedon/wp-content/uploads/2010/hermes/mandato5.mp3]

Lloro, no sé de que manera. Mirando el trozo de ciudad. El arcángel termina, me mira, me da la mano y se va. En el cuaderno «Antes de escribir cualquier nombre es imprescindible constatar que hay unos nueve metros desde mi balcón hasta la calle.»
A las cuatro horas del recuento de nombres me levanto de la sillita y al entrar en el salón me encuentro con todos los nombres. Saludo a mis gatas. Limpio, como, duermo y a las seis menos cuarto llamo al tercer hombre para ponerle la tercera estrofa del aria. A las seis en punto escucho el primer mensaje de teléfono.)

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6.º mandato     «refugio del desierto»

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Irás a un hospital psiquiátrico con un saquito de arena de El Escorial en cada bolsillo. Recorrerás los desiertos pasillos, las desiertas salas que te permitan visitar, leerás los desiertos ojos de los hospitalizados, si es que los ves, o los desiertos ojos de los que visitan el lugar, o de los profesionales que allí trabajen. Y buscarás refugio* para el poema Desierto de Vicente Aleixandre.
Una vez que dejes este poema olvidado del maestro, saldrás allí. Y nada más. Los dos saquitos tendrán destinos diferentes: uno deberá ir siempre contigo a los camerinos que habites, para que no olvides que tienes la suerte de no enloquecer enloqueciendo en el teatro.. El otro saquito tendrás que perderlo sin saber dónde, porque así es el arte.

* Buscar refugio: Asilo, acogida o amparo. Verdadera acción del mandato, cuyo movimiento deberás descubrir. ¿Cómo se busca refugio asilo, acogida, amparo, para un poema en un desierto de almas y de arte?

(31/12/09. Llego al hospital psiquiátrico Nuestra Señora de la Paz en Madrid sobre las 17:30. Desde el metro hasta el hospital no para de llover. Leo el poema DESIERTO junto a una fuente mecanica del jardín de entrada. Dejo una copia del poema en diez pliegos de papel blanco para que se empapen. Entro al hospital. Recorro pasillos, cafetería, biblioteca, cabina de teléfono. Miro a los «enfermos» y a sus familiares a la cara. Salgo. Abandono una de las bolsas con la tierra de El Escorial en el jardín. No deja de llover. Miro la estatua de Juan de Dios de la entrada*.

No tengo imágenes ni sonidos de la acción.

A las 00:00 del 2010, escucho la voz de Platón después de seis meses.)

* En medio de un sermón que el padre Juan de Avila daba en Granada en 1535 Juan de Dios salió gritando y tirando los libros que vendía por las calles. Tenía unos 40 años.
Repartió entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, empezó a deambular por las calles. La gente lo creyó loco y empezaron a atacarlo a pedradas y golpes. Al fin lo llevaron al manicomio y los encargados le dieron fuertes palizas, pues ese era el medio que tenían en aquel tiempo para calmar a los locos: azotarlos fuertemente.
¡Aquella estadía de Juan en ese manicomio, que era un verdadero infierno, fue verdaderamente providencial, porque se dio cuenta del gran error que es pretender curar las enfermedades mentales con métodos de tortura.
Cuando Juan de Avila volvió a la ciudad y supo que a su convertido lo tenían en un manicomio, fue y logró sacarlo y le aconsejó que ya no hiciera más la penitencia de hacerse el loco para ser martirizado por las gentes. Ahora se dedicaría a una verdadera “locura de amor”: gastar toda su vida y sus energías a ayudar a los enfermos más miserables.

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7.º mandato , «el sueño en el sepulcro antiguo»

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Comprarás una calabaza grande, y hablarás con ella. Con ella harás una crema abundante. La comerás con los cuatro personas que después guardarán tu cama. Tras la crema, comeréis nueces. Muchas nueces. Y hablaréis de vuestra infancia y de vuestros abuelos y de vuestros pueblos. Te acostarás en tu cama y en cada esquina habrá un de los cuatro personas —a partir de ahora los evangelistas Juan, Lucas, Marcos y Mateo—, y en tus manos tendrás la imagen de una virgen. Al mismo tiempo rezaréis la siguiente oración:

Cuatro esquinitas…..

Los cuatro evangelistas comenzarán a darte reiki a ocho manos. Y cuando los ojos se cierren y te quedes dormido, se levantarán, se irán y te dejarán durmiendo, con la cámara de vídeo al lado. Cuando despiertes, tendrás que recordar los sueños que has tenido. Rec-ordar.  Te grabarás contando el / los sueños.

Dejarás dormir esa grabación. Cuando un día te acuerdes de que existe esa grabación, irás a San Lorenzo del Escorial, tiene que ser un miércoles y verlo en el centro del panteón de los Reyes. Te diría que en el pudridero, pero está cerrado, pues se están pudriendo los restos mortales de dos que no fueron reyes. Luego pasearás por los sepulcros de los infantes de España. Comerás con tu hermana y con tu hermano. Hablaréis de tu infancia, os reiréis. Y agradecerás la vida. Seguro que esa noche dormirás mejor. Y más, si a la vuelta de de San Lorenzo del Escorial, en el autobús, encuentras los ojos de un hombre que te mira.

(30/1/10. Los 4 evangelios narran la cena:

Calabaza, ahuyama, zapallón, curcubita. Salada, dulce, azucarada, caramelizada. Naranja, amarilla, verde, blanca. Grande, suave, cremosa, nutritiva. Categorías que ayudan a entenderse a cuatro evangelistas que narran su primera existencia. Qué similar es todo y qué diferente. Qué cortas las palabras cuando las miradas son tan largas. Todo se percibe. Todo se sabe. Sólo nos queda el eterno abrazo, antes de acompañar de Amor el sueño antiguo de Fedón en el sepulcro.
Marcos
1.02.10

Descendían por la calzada, sus pasos resonaban en el cuenco del pecho de Fedón, las voces, como ecos, se perdían…se perdían.
Mateo miró hacia arriba, miró hacia abajo, miró hacia el frente, a los evangelistas, se miró a sí mismo sin verse y sintió sus ojos como el objetivo de una cámara de cinematógrafo. Vio a todos, incluido a él mismo, como una película en color, tal vez el comienzo, o tal vez, mejor aún, el final, cuando los protagonistas que han quedado se pierden en la lejanía del objetivo por una calle de Lavapiés en la ciudad de Madrid.
Mateo
1.02.10

Caminaba con el amigo amado Fedón, calle arriba, en dirección al encuentro esperado con los vivientes. En la hora de la noche, en torno a un plato de calabaza, preparada con amor, nueces, muchas nueces… el fedón nos invita a la infancia,  palabras que abren, palabras que encierran sentimientos y recuerdos, palabras, sentimientos, sentimientos, recuerdos, palabras,  el fedón escucha, está presente. Los acompañantes, los amigos, nos descubrimos al dolor y a la sonrisa, Entramos en la complicidad,  amor y compasión, escucha y calabaza. Calabaza amarilla,  pasada por la batidora americana, con amor, y muchas, muchas nueces, también hay vino, y amor, mucho amor,  El fedón escucha, asiente, nos conmueve, nos conmovemos, nos abrazamos,  estamos en el mismo camino, acompañando a la vida, porque luego llega el sueño.  En torno al fedon, manos, muchas manos que bendicen,  los ángeles nos asisten, muchos muchos ángeles, al menos cuatro, cuidan el sueño del fedón…el sueño llega, llega la madrugada… el sueño, el sueño, bendecido…
Juan
1.02.10

Y  fedón (Jesús) se encarnó de nuevo,
Y fedón (Jesús) se encarnó de nuevo, elaboró un espléndido banquete con manjares extraídos de la misma Tierra que los griegos llamaban Madre e invitó a sus Evangelistas: el hermoso Juan, que no pudo evitar dejar su fardo de angustias atrás; el apacible Mateo, el siempre sonriente Mateo; el obnubilado Marcos, con su cabeza siempre perdida en acordes mágicos y ensoñaciones angelicanes; y a mí, su fiel cronista, su heleno escriba que no creyó en él hasta que no conoció a su madre y la amó como mis paisanos amaban a la Naturaleza.
Todos fuimos partícipes del banquete, llenamos nuestra barriga de energía, fuimos servidos por Él, directamente por Él, ¡pero si deberíamos lamer el suelo por dónde Él pisara!, y tras la comida nos acomodó en blandos asientos, se acercó a cada uno de nosotros y nos sacó el corazón, uno a uno, para que pudiéramos abrirlos con más facilidad, luego se sentó a contemplar como latían y se dispuso a escuchar, sólo a escuchar lo que cada uno teníamos que decir de nuestro corazón.
Empezó Juan, el hermoso Juan, el andrógino Juan, con su pelo corto y su mano tatuada; y su corazón nos hablaba de amor, cómo no, de su propio amor, de su amor a veces secuestrado por sus padres, de su amor a veces violento, a veces herido. Después Mateo nos contó de su infancia, de su búsqueda, su eterna búsqueda y por fin su arribe a puerto, si eso fuese posible en él, ¿es Mateo el judío errante? ¿Es Mateo ese viajero incansable que, sin embargo, se encuentra perdido? Más tarde la fantasía de Marcos nos envolvió a todos, volvimos a hablar de acordes y de ensueños, del amor que no llega, del amor demasiado fugaz, de las dudas, de la música misteriosa, de los sonidos del alma; y finalmente yo, el niño que perdió su inocencia a través de un agujero del bolsillo del pantalón sin darse cuenta, y aún la busca. Los Evangelistas finalizamos la conversación devolviendo nuestros corazones a sus respectivos pechos y sellando las costuras con un abrazo colectivo que resultó un tornado de amor, acto seguido, Jesús, dando por finalizado su acto de sagrado voyerismo, se levantó suavemente y se tumbó en la cama. Los cuatro rodeamos su cuerpo, dos en la cabeza y dos en los pies, ungimos su cuerpo con energía y el Jesús mártir, el Santo Masoquista, sufrió una nueva encarnación, Siddharta Gautama se dibujó en su piel, y ambos formaron un Buda delgado y tenue.
Iniciamos el sacrificio con una oración, los cuatro trajimos el amor a nuestras manos y las impusimos sobre el nuevo ser allí tumbado, en medio de ese éxtasis de bienestar, la religión ancestral apareció, sin duda no pudo resistir tanto amor-energía rodeando el cuerpo del sacrificado, la diosa Bastet, como siempre sensual y elegante, se puso sobre el pecho de fedón- Jesús-Buda para participar en el acto final. Dejamos al maestro allí tumbado, rodeado de luz, de tenue luz y poco a poco fuimos saliendo de su casa, en la calle, todos felices, y también cansados, nos dimos un nuevo abrazo y volvimos a asentar nuestras raices en la tierra, Mateo, Marcos y yo mismo nos encendimos un cigarrillo.

Lucas
1.02.10



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8.º mandato       , «morada del castillo arruinado»



Sólo te dejo tres líneas, y tú debes hilar el mandato.
Debes inferir a partir de estas tres líneas cuál es el mandato.
A este mandato puede acudir Hermes.
Las tres frases con las que inferir el mandato son:
· castillo de Gormaz
· Verónica Fernández
· (hacer una grabación en un castillo abandonado)

(3/4/10. Sábado. Viajo en automóvil, conducido por Hermes, a Gormaz. Llueve al entrar en la provincia de Soria. Llegamos a Gormaz, un pueblo de veinte casas y un solo bar. Arriba está al cerro donde están situadas las ruinas de la mayor fortaleza califal de europa del siglo X. Recorremos estancias, escaleras y entramos por la torre del homenaje al Alcazar. Escuchamos el sonido de espacio traspasado. Trato de recordar, en una de las estancias con más paredes, la partitura vocal y gestual de un monólogo escrito y dirigido por Verónica Fernández en 1992.

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Recorremos más estancias y también la muralla. En varios lugares repito el monólogo frente al horizonte plano que se ve desde las ventanas. Algunos turistas son espectadores. Sigue lloviendo. En las ruinas de un oratorio del castilo que está frente a la alberca, canto un bolero que también cantaba en 1992 en una entrevista de radio. Deja de llover. Mucho viento. Miramos por la doble puerta mozárabe. Volvemos.

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9.º mandato, «remontar el río»

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Comerás un salmón pescado en un río asturiano (a poder ser, claro, no es una obligación), como el campano que remonta el río Ulla. Irás vestido de pescador, sintiéndote San Pedro. Te rodearás de heterosexuales vestidos también de pescadores y de Hermes con cámara. Ellos también participarán de la ingesta de salmón. Cuídate que ninguno de ellos haya tenido ninguna experiencia homosexual, por pequeña que haya sido. Y si pueden ser viejos, mejor. Te desnudarás y te meterás en la bañera. Los heterosexuales te acompañarán. Representarás en la bañera con agua la agonía del salmón campano durante 13:10 exactamente. Tendrás un pequeño hilo metido en la boca. Sonará la música de Vivaldi, mientras los heterosexuales ríen, se emocionan, y hacen todo lo típico que hacen los heterosexuales en estas ocasiones en las que se celebra la muerte de un animal. Todo será grabado. Tienes que angustiarte.  Tienes que odiar la muerte que no es natural. Tienes que sentir el miedo del campano. Tenemos que sentir el odio del campano y el amor de los heterosexuales. Mientras tanto, yo, Platón, estaré esos 13:10 en la Iglesia de San Pedro el Viejo, que se encuentra en la confluencia de las calles del Nuncio y de Costanilla de san Pedro, en Madrid. Lloraré, como en el cuadro de El Greco llora San Pedro, por los pecados de losheterosexuales, de los apóstoles y de la Iglesia Católica. Lloraré por los puños en alto de los heterosexuales que han pegado a mujeres y a niños. Lloraré por la muerte de los inocentes. Hoy, tengo mucha pena.

(14/5/10. Viernes. En un apartamento de un 7.º piso del barrio de la luz de Málaga me reúno con dos amigos heterosexuales sobre las 15:00 h. Ellos juran que nunca habían realizado prácticas homosexuales. Se saca y se coloca en la mesa de comer un salmón de unos dos kilos que había sido puesto a marinar 24 horas antes. Hermes se encarga de registrar con dos cámaras el acto. Comemos salmón y charlamos sobre sexo. Después de comer el salmón en la mesa del comedor me voy al baño, me desnudo y me meto en la bañera. Mis amigos también se trasladan a los pies de la bañera y durante 13 m. 10 s. siguen comiendo, bebiendo vino tinto y me colocan piel del salmón en mi cuerpo, me dan palmetazos en la nuca y en la cabeza, y con un anzuelo me sacan de la bañera.

fedoncampano

Después Hermes me seca en el salón.)

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10.º mandato, «llegar cerca de Tebas»

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Tebas, ciudad de las cien puertas, hoy Luxor. A la que Jehová, Dios de los ejercitos, prometió asolar con una ira sin fin. Hasta allí llegó Antonio. Cerca. Y allí construyó una cabaña, que fue su residencia definitiva. Tebas, la griega, la de los hermanos que se matan. Llegarás a Tebas arruinada.
Y leerás pensando que lo leído tiene que ver con la patria que se desangra:

Sí, teníais que morir y que mataros. Los mortales tienen que matar, creen que no son hombres si no matan. Los inician así, primero con los animales y con el tiempo y con ese grano de pureza que llevan dentro. Y enseguida con otros hombres. Siempre hay enemigos, patrias, pretextos.
Creen que matando van a ser los Señores de la Muerte. El Rey no lo es si no ha matado, si no mata, si no sigue matando. Y luego el juez que no mata…, pero él no, manda matar porque él está ya en el reino de la razón pura, la ley.
Y no basta. Hay que matarse por el poder, por el amor. Hay que matarse entre hermanos por el amor, por el bien de todos. Por todo. Hay que matar, matarse en uno mismo y en otro. Suicidarse en otro y en sí con la esperanza de ser perdonado por tanto crimen, por tanta muerte expandida.
El Señor de la Muerte tiene que matarse al fin, si algo tiene dentro vivo, con la esperanza del perdón.
Para eso hay tiempo, todo el que haga falta. Para vivir no hay tiempo.
Esa puerta de mi condena seguirá así, como la han dejado.

(La tumba de Antigona, María Zambrano)

Y en bajito, acabarás diciendo…
viva España

(24/5/2010. Llegué en coche, conducido por Hermes, a la puerta de acceso del valle de los Caidos en la Sierra de Guadarrama. El monumento estaba cerrado por obras. Leí ante la cámara el texto de María Zambrano. Una agente de la guardia civil nos advirtió de que si la grabación iba a ser publicada nos denunciarían. Volvimos a grabar una 3.ª vez el texto entre las puertas de hierro. Nos dirigimos a San Lorenzo del Escorial.  Aparcamos y andando repetimos el paseo que hice el 23 de agosto de 2004 —el segundo día de este proyecto— desde la parroquia hasta el cementerio antiguo de San Lorenzo. Cogí una escalera de madera azul, agua, y puse el único lirio que he dejado ante la lápida de Encarnación García Bernaldo de Quirós.  Nos dimos cuenta de que había cerca una placa con el nombre de los muertos que vivieron en esta zona en la guerra civil. Debajo del placa un ciprés en miniatura.)

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11.º mandato, «camino hacia el Oriente las treinta millas»

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Buscarás un gimnasio e irás con un árabe con nombre Oussama. Subiréis a una cinta, y recorreréis 48.2803 km., mientras hablaréis de Orientalismo, el maravilloso libro de Edward Said. Si no lo has leído, búscalo, o lee sobre lo que otros han escrito de él. Hablad de Oriente. Id hacia Oriente.
Podéis hacerlo en varios días. O en uno solo. Podéis correr o andar. Podéis también callar. Quizá callando se hable mejor de Oriente.

(26/5/2010. Gimnasio Abasota (grupo Zest), calle Pradillo, Madrid. En la zona de cardio en una cinta con Oussama Abatourab Al Alaoui recorrí alrededor de 20 km. Empecé preguntándole sobre su nacimiento y después sobre su vida laboral en oriente próximo: él trabaja como ingeniero de caminos tres semanas en los Emiratos y una en España. Fuimos subiendo de velocidad en la medida que los temas se desarrollaban. Me habló de la importancia cultural de Siria, de la industria de la imagen de Egipto, de las ciudades inventadas en los Emiratos, de que no se puede pasear por el calor y también de dos posibles modelos occidentales para un árabe desarrollado sin tradición: USA y Europa. Él me preguntó sobre lo que yo buscaría en los países árabes y creo que el cansancio condicionó. La conversación duró dos horas. Hubo un sprint final de cinco minutos en el que dejamos de hablar. Yo creí morir y Oussama cada vez era más bello. Nos duchamos y cogimos el metro. Hermes grabó con cámara de vídeo en todas las posiciones.)

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12.º mandato, «una choza de dos varas en cuadro»

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La vara castellana, o de Burgos, medía 0,8359 m, y estaba dividida en dos codos, tres pies o cuatro palmos. Sirve de base para la medición de área conocida como manzana equivalente a 10.000 varas cuadradas (100 × 100 varas; es decir: 83,59 × 83,59 = 6.987,29 m²).

Tomar ocho varas, hacer un cuadrado en tu propia casa y vivir allí metido durante 24 horas. Introducir en ese espacio aquello que sea necesario para tu vida. Comida, bebida, orinal, manta, silla, libros, cuaderno, bolígrafos, medicinas, papel higiénico, teléfono… Lo que tú creas imprescindible. Pero una vez que estés dentro, no podrás salir. Si tienes animales podrán pasar siempre que quieran. Ellos viven en un plano distinto al nuestro.

Y vivirás esa soledad como la última.

Se acerca la residencia definitiva.

Hasta aquí. Ahora, el silencio. No más mandatos hasta las 00:00 h del 11 de junio de 2010.

(28/5/10. Mi casa. Alrededor del futón de mi habitación marca Hermes el cuadro con una cinta plateada. Selecciono para el lugar marcado que será mi habitáculo: tres libros, diarios, documentos del proyecto, incluso películas. También un recipiente de cristal con comida, una botella de agua, un termo con té verde y un recipiente como orinal.

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Y también el ordenador. Durante todo el día estuve sentado con las piernas cruzadas. No tuve sensación de angustia, ni pesadez.  No me cansó estar solo. He escrito mucho hoy. He pensado mucho hoy. Hermes apareció a última hora de la tarde para asegurarse de que estaba bien. Le propuse cenar conmigo y vimos una película de risa como dos niños traviesos. Hermes me dijo que no estaba bien este acto y cuando me quedé solo de nuevo me aprendí un poema.)

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13.º mandato, «residencia definitiva»

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Un ángel entregará un mensaje en la Cartuja del Amor Hermoso. No lo leerás hasta tu resurrección. Mientras, a las 22:45 comenzaré una lectura última, íntima, sin cámaras, en silencio.
Cuando la resurrección de la carne llegue, abrirás el sobre, leerás el mensaje, y recordarás este texto:


VIVA LA VIDA
Yo solía gobernar el mundo
Haciendo crecer los mares con mi palabra
Ahora por la mañana duermo solo
Barriendo las calles que solía poseer.

Solía tirar el dado
Sintiendo el miedo en los ojos de mis enemigos
Escuchando como la muchedumbre cantaría:
“Ahora el viejo rey ha muerto
¡Larga vida al rey!”.

Sostuve la llave un momento
Después las paredes se cerraron para mí
Y descubrí que mis castillos estaban construidos
Sobre pilares de sal, y pilares de arena.

Escucho sonar las campanas de Jerusalén
El calvario de la caballería romana cantando
Son mi espejo, mi espada, mi escudo
Mis misioneros en un campo extranjero
Por alguna razón no puedo explicar
Una vez vas no encuentras nunca
Nunca una palabra honesta
Así era cuando gobernaba el mundo.

Fue el viento malo y salvaje
El que tiró las puertas para dejarme entrar
Rompiendo ventanas y sonando los tambores
La gente no podía creer en lo que yo me había convertido.

Los revolucionarios esperan
Mi cabeza en una placa de plata
Sólo una marioneta en una cuerda
Oh, ¿quién desearía ser rey?

Escucho sonar las campanas de Jerusalén
El calvario de la caballería romana cantando
Son mi espejo, mi espada, mi escudo
Mis misioneros en un campo extranjero
Por alguna razón no puedo explicarlo
Sé que San Pedro no pronunciará mi nombre
Nunca una palabra honesta
Pero así era cuando gobernaba el mundo.

Resurrexit
Hallelujah

(11/6/10. La Nave  (barrio de usera). El ángel tenia el pelo largo e iba vestido con chaleco amarillo de correos. Me entregó este telegrama. Eran las 11:35. Cerré la puerta. Leí el telegrama.

«FELICIDADES. ÚLTIMO MANDATO CUMPLIDO: LLEGASTE A LA RESIDENCIA DEFINITIVA. CAMINO DE PERFECCIÓN FINALIZADO. ¿AHORA? COMO SANTOS Y HÉROES, DEBES ATRAVESAR UMBRAL Y COMUNICAR BUENA NUEVA. SIN GUÍAS NI MANDATOS. CAPÍTULO 3: EL REGRESO. J. CAMPBELL. EL HÉROE DE LAS MIL CARAS. VIVA LA VIDA. ARTE POR ENCIMA DE TODO.»

Oí una moto. Abrí la puerta. Las nubes dejaron pasar el sol.  Ya no estaba. Seguí sólo.)