364.ª despedida

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me despido de la tierra y el mar,

de la expansión

One Response to “364.ª despedida”

  1. sergio dice:

    Los 21 gramos del alma de Fedón espiran por su boca como el humo de una vela consumida. Se eleva sobre su cuerpo, se mira a los ojos sin que medie superficie. Observa, desde el aire, la densidad en la que flota. Aprende que tierra y mar pueden ser la misma cosa brotando desde el horizonte. Conoce —aún tiene su alma estas capacidades y será ahora cuando más lo haga— la expansión, esa superficie de la rueda de la fortuna que rodea su mundo. Ve, por fin, las costuras de la realidad, el material impalpable con el se teje este mundo.

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